CURVAS DE DOSIS-RESPUESTA
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| Equipo de inhalación: nebulizador tipo Jet conectado a cámara central con una válvula inspiratoria-espiratoria de tres vías y filtro de aerosol espiratorio. |
La respuesta del árbol bronquial se puede estudiar desde la relación entre la dosis del agonista y la respuesta de la vía respiratoria al agonista.
Hay diversas maneras de provocar las vías respiratorias y de evaluar su respuesta. Los agonistas pueden ser administrados por la inhalación, usando nebulizadores que producen aerosoles con partículas suficientemente pequeñas para alcanzar las vías respiratorias intratorácicas. Las soluciones hipotónicas o hipertónicas pueden administrarse de forma similar. Las vías respiratorias pueden también ser provocadas respirando aire frío durante la ventilación normal y la hiperventilación voluntaria.
La histamina, además de provocar la contracción del músculo liso, también induce la vasodilatación, el edema intersticial y la hipersecreción de las glándulas bronquiales. La histamina y la metacolina se metabolizan en minutos, y por tanto se supone que dosis subsiguientes no conducen a una respuesta acumulativa. Además, la respuesta a estos agonistas no-específicos ocurre inmediatamente, así que el efecto sobre el calibre de vía respiratoria puede ser medido justo después de la administración.
Las
curvas de dosis-respuesta de sujetos asmáticos y no-asmáticos
difieren como se indica a continuación:
- La sensibilidad de la vía respiratoria está aumentada para el asmático (el estrechamiento de la vía respiratoria ocurre a bajas concentraciones de agonista);
- La reactividad está incrementada para el asmático (hay más estrechamiento de la vía respiratoria por unidad de agonista, p.ej. la inclinación de la curva de dosis-respuesta es más pronunciada);
- La respuesta máxima está aumentada en el asmático. En el sujeto no-asmático, asmáticos con un aumento leve en la respuesta de vía respiratoria, y en algunos pacientes con EPOC, la meseta de estrechamiento en la vía respiratoria se alcanza a dosis altas del agonista. El aumento de la dosis no produce más estrechamiento de la vía respiratoria.
El asmático con enfermedad leve y el paciente con EPOC tienen mesetas con un mayor estrechamiento que el no-asmático. En pacientes con asma moderada o severa, no se obtiene una meseta. La provocación bronquial debe de pararse a dosis relativamente bajas de estímulo debido a los síntomas de obstrucción severa de vías respiratorias.
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| Cambios en el flujo espiratorio máximo y en el FEV1 durante y despues del ejercicio en una persona asmatica. |
El ejercicio como provocación produce frecuentemente una broncodilatación inicial en los sujetos asmáticos (ver flujo expiratorio en pico: PEF) secundaria a la liberación de catecolaminas. Después Siguiendo la temprana broncodilatación, el ejercicio continuado produce una broncoconstricción mantenida. Por esta razón no se puede construir la curva acumulativa de dosis-respuesta usando ejercicio como el estímulo. La respuesta al ejercicio físico es comúnmente usada como una función del tiempo.
También se puede evaluar la dosis-respuesta a la inhalación de broncodilatador. En pacientes con (sospecha de) enfermedad pulmonar la respuesta a una medicación broncodilatadora se evalúa a menudo usando una dosis única, comúnmente dispensada como un aerosol. Las medicaciones broncodilatadoras están diseñadas para ser efectivas durante muchas horas, y por lo tanto, las dosis subsiguientes pueden producir un efecto acumulativo sobre el diámetro de vía respiratoria.
La ventaja de usar aerosoles para la dispensación de medicación
es la alta concentración local en la vía respiratoria
y la baja concentración sistémica. Esta combinación
produce máximos efectos locales en la vía respiratoria
y mínimos efectos sistémicos secundarios.
La
provocación de la vía respiratoria se puede realizar
inhalando un aerosol de una solución hipertónica de
sal (NaCl).

